domingo, 26 de agosto de 2012

¿Algo rápido? ¡Panna cotta con mermelada!

Un gran dilema que se nos plantea muchas, muchísimas veces cuando tenemos una cena con los amigos es:
-¿Y si llevo algo? 
Siempre seguida de la consiguiente pregunta:
-¿Y qué podría hacer?



En esta disyuntiva me encontraba el otro día: a las 7 de la tarde salgo del trabajo (muerta) y llamo a mi chico que me plantea bajar a cenar al centro con unos amigos (vivimos en las afueras). La verdad es que estaba muerta y teníamos un excelente guiso en casa así que, por la boca muere el pez, se me ocurrió invitarlos a ellos a cenar a casa.
Estaba muy tranquila porque, como ya he dicho, la cena estaba hecha, sólo había que calentarla, pero no había nada para postre ¡y eso en mi casa no es admisible! 


Había comprado unas preciosas tarrinas de colores de esas que se llevan ahora tanto así que, manos a la obra, me puse a buscar alguna receta que pudiera hacer de última hora, que fuera rápida y que tuviera los ingredientes sin tener que ir al supermercado (la combinación fatal que todas las cocineras esperamos tener y que casi nunca tenemos): ¡Pero ahí estaba! En un libro nuevo que había encontrado en un mercadillo de Nyon había una receta de Panna Cotta. Nunca lo había hecho antes, no sabía como saldría, pero la receta se veía sencilla, rápida de hacer y el tiempo de reposo era justo el que tenía: ¡¡todo era perfecto!!


La Panna Cotta tiene una textura curiosa, parecida al flan que tanto nos gusta en España, pero con crema en lugar de huevos. Es un sabor diferente al que no estamos acostumbrados, pero realmente bueno, sin ser demasiado dulce. 

En fin, que no os cuento más historias, tenéis que hacerlo en casa, os aseguro que os gustará tanto a mayores y a peques, que repetiréis.


Ingredientes. 

Tiempo total: 2 horas y media, media de preparación y 2h de reposo.

25cl de crème fraîche líquida
25gr de azúcar
1/2 vaina de vainilla
1 lámina de gelatina (unos 2'5 gr)
100 gr de mermelada (la que más os guste)
30 gr de almendras picadas o laminadas.


En una cacerola, verted la crème fraîche  y el azúcar. Partid la vaina de vainilla por la mitad, a lo largo y con ayuda de un cuchillo sacad los granos. Incorporad la media vaina y los granos que le habéis sacado a la crema, mezclar bien y llevadlo a ebullición. En cuanto empiece a hervir, apagad el fuego y dejar reposar durante 10 minutos. 

Pasados los 10 minutos, cambiad la crema a otra cacerola nueva y llevadla de nuevo a ebullición. Mientras sube de temperatura, templad la gelatina en un bol con agua muy fria, observando el tiempo que debe estar ahí (os lo indicará en el paquete, porque difiere según la marca). Una vez que la crema rompe a hervir, apagad el fuego y añadir la gelatina ablandada. Mezclar bien hasta que la gelatina esté justo integrada: si habéis tenido que usar más de una lámina, no añadáis una hasta que la anterior haya desaparecido, si no pueden formar una bola que no se deshará nunca. Cuando la gelatina esté bien integrada, repartid la crema en los vasos, llenándolos dos tercios. Metedlo en la nevera y dejad reposar durante dos horas.

En el momento de servirlos (o cuando hayan pasado las dos horas si lo estás preparando con antelación), cubrid el panna cotta con una cucharadita de la mermelada que hayáis escogido y unas almendras por encima, y ya está listo para servir.


Observaciones:

  • Dependiendo del tamaño de las tarrinas, saldrá más o menos cantidad: mis vasos parecen chatos de vino y salieron sólo cuatro, aunque en la receta original pone que saldrían unos 10 minivasos: creo que los hiceron con chupitos. 
  • El sabor de este plato variará mucho con el sabor de la mermelada, así que piensa también en lo que más te guste a tí y a tus invitados, y no olvides que a parte de las típicas mermeladas de siempre, ahora puedes encontrar algunas con mezcla de frutas o con sabores poco conocidos como el "lemon courd" inglés, los arándanos rojos nórdicos o la mermelada de pétalos de rosa.
  • La crème fraîche es una crema muy común en Italia y Francia pero que está muy introducida en España, sólo tenéis que buscarla en el supermercado en la zona de los yogures, y si tienes alguna dificultad para encontrarla en el súper habitual, puedes probar en supermercados extranjeros como Lidl, que es alemán, o Carrefour, que es francés.

Esto es todo por hoy, espero que la hagáis pronto y me digáis qué os ha parecido.

Besitos dulces


Nani

martes, 14 de agosto de 2012

Coulants apoteósicos

Para la primera entrada he decidido empezar con algo conocido: en mi cocina, tanto mis amigos como mi familia saben que esta es una de mis especialidades. 
Es un hecho conocido que a casi todo el mundo le gusta el chocolate, llegando al punto de la adoración. Ese es mi caso: me encanta el chocolate, pero he de decir que soy una amante condicional, prefiero el chocolate negro, cuanto más negro mejor, si no hay de este, el chocolate con leche me vale, pero jamás, jamás compro chocolate blanco...solo en ciertas ocasiones, cuando se trata de una amiga muy querida.
En fin, que como íbamos diciendo, esta fantástica receta francesa es rápida, sencilla y segura al 90%, en resumen, un triunfo asegurado.




Los probé por primera vez, como postre de boda, a parte de la tradicional tarta nupcial, y no solo me sorprendieron por su extraordinario sabor, sino por cómo tal postre, pequeñito y con pinta de vasto podía ser considerado apropiado para una boda, tan glamourosa y elegante, celebrada en uno de los mejores restaurantes de Marbella.
Solo una cucharada hizo falta para cambiar radicalmente de opinión: esa delicia combinaba lo mejor del chocolate con lo mejor del bizcocho y lo hacía arrebatador. 
No volví a ver el postre después, por mucho tiempo. No recordaba su nombre y no sabía donde buscarlo, como con un ligue de una noche, había desaparecido de mi vida...
Con el tiempo, mi maravillosa madre que siempre que ve un libro de cocina se acuerda de mí, me sorprendió un día con unos libros de cocina, entre ellos, uno de recetas francesas ¡¡y allí estaba!!


En fin...manos a la obra y a base de repetir una y otra vez, este se convirtió en uno de mis dulces preferidos: textura suave y delicada, el calor de su interior derretido y, sobre todo, tan fácil que más de una noche de vuelta de un día agotador y tan cansada que no me hacía ni cena...se me antojaban coulants...y dicho y hecho, sólo hace falta tener los ingredientes en casa.

Ingredientes:

Tiempo de preparación: 15 minutos, 10 para la crema y cinco de horneado.

4 huevos
125 gr de azúcar blanquilla
120 gr de chocolate para postres
100 gr de mantequilla
50 gr de harina

Ponemos el horno a calentar a 215ºC.
Comenzamos montando los huevos con el azúcar en el bol en el que vayamos a trabajar, hasta que adquieran el mayor volumen posible, mientras que, por otro lado, derretimos la mantequilla con el chocolate al baño maría. Cuando esta mezcla esté bien unida y tibia la añadiremos a los huevos y el azúcar.
A continuación añadiremos la harina y mezclaremos todo bien hasta que no queden grumos blancos. 
Distribuiremos la masa en los moldes y hornearemos durante unos cuatro o cinco minutos. 

Normalmente se harán con moldes sin base, de unos cuatro centímetros de diámetro y los bordes untados con mantequilla y un papel sulfurizado debajo para que no se peque a la placa del horno; pero si no tenemos estos moldes, podemos utilizar un molde de magdalenas, sin acritud, sólo tendremos que tener cuidado de no quemarnos las manos al sacarlos, pues hay que hacerlo con delicadeza. 


Observaciones:

  • Si no tenemos paciencia para esperar, o no somos fans del baño maría, perfectamente se pueden derretir juntos mantequilla y chocolate en el microhondas: Con mucho cuidado, en un molde apto para éste uso y con un platito encima cubriéndolo, calentaremos por intervalos cortos (10 segundos aproximadamente), calentando y parando, hasta que estén ambos derretidos. Mezclaremos entonces bien con un tenedor.
  • Al ser una masa tan maleable y suave, no es necesario usar una batidora eléctrica, si no queremos andar con muchos instrumentos: yo lo hago todo con una buena espátula.
  • Debemos tener mucho cuidado con el tiempo de horneado, es fundamental: la diferencia entre un coulant y una magdalena está en su dulce y sedoso corazón derretido, que se hace enseguida si nos despistamos con el tiempo. 
  • Lo más importante, lo que dará el sabor al coulant es el chocolate: os recomiendo no comprar cualquier chocolate si os planteáis hacerlos, estarán mucho más buenos cuanto mayor calidad tenga el chocolate. 
  • Cuando se trata del postre para una cena con amigos, a mi me gusta dejar la masa preparada y hornearlos justo antes de servirlos, cuando han terminado de comer, y se harán mientras se recogen los platos, no tardan nada.

Espero que os gusten tanto como a mí, a mis amigos y a mi familia. Tienen un sabor único y especial. 

Besitos dulces

Nani