MmmMMmMMm...¡¡todavía huele la cocina a bizcocho y especias!!
Os pongo en situación: el miércoles salimos de Marbella, con el coche, con un calor espantoso de final de verano (que por allí abajo vienen siendo unos ricos 30ºC, si no más ^^); paramos una noche en Barcelona, donde no hacía tanto calor, pero también había una temperatura estupenda, para llegar el jueves a Ginebra donde la temperatura se notaba considerablemente más baja...
Obviamente, después de un viaje tan largo y de tantas horas de coche, nos dimos una ducha, comimos algo y dormimos 14 horas seguidas: como nuevos.
Pero la catástrofe llega el viernes, cuando al levantarnos notamos que ha hecho un frio curiosete durante la noche, y de golpe y porrazo ¡¡llegó el otoño!! sin avisar y con un cambio brusco y brutal. Como os podéis imaginar, siendo de Marbella, lo mío es el sol abrasador, pasar calor y sudar considerablemente, porque puedo luchar contra eso: me quito algo de ropa, una ducha, un poco de piscina/playa...pero esto...
Y llegamos a ayer...después de una semana pasando frío, de haber sacado la ropa de invierno (tampoco creáis que estaba muy guardada) y de cambiar el agua fresquita de nevera por mi mejor amigo en invierno el kettle y sus amigos los tés, decidí ponerme manos a la obra.
Desde que llegamos el frío y yo, sólo tenía ganas de comer algo con sabor a otoño: esas delicias de otoño que se hacen esperar de un año a otro y que saben a gloria cuando las has estado esperando todo el año. Para mí el otoño se resume en naranja: batatas, calabaza, zanahorias, halloween, hojas que caen, parques llenos de castañas...Para Javi el otoño se resume en el pastel de zanahorias de su abuela, y esa es la receta de hoy.
Esta receta en cuestión es de la abuela alemana de Javi, que se la enseñó a su madre y ella ha sido quien me la ha enseñado. Es un bizcocho fantástico, sabroso y esponjoso con un aroma muy especial. Como siempre los ingredientes son primordiales: hay que usar buenos ingredientes para obtener buenos resultados.
Ingredientes:
150gr de mantequilla
150gr de azúcar
4 huevos grandes, separando en dos boles yemas y claras
4 zanahorias grandes
250gr de harina
1 sobre de levadura
2 cucharaditas de canela
La ralladura de un limón
¡Es muy importante para que salga bien que todos los ingredientes estén a temperatura ambiente!
Precalentar el horno a 200ºC y rallar las zanahorias finas, si no tenemos rallador se pueden picar; pero si estáis perezosos y no os apetece rallarlas, podéis comprar las que vienen ya ralladas, pero os recomiendo que las enjuaguéis bien para que se hidraten, porque suelen quedar sequillas.
Batimos la mantequilla con el azúcar a velocidad baja hasta que adquiera una textura suave y sedosa y se haya disuelto el azúcar. Iremos añadiendo entonces, de forma progresiva, las zanahorias, las yemas, la ralladura de limón, la harina, la canela y la levadura. No añadir el siguiente hasta que el anterior esté completamente integrado.
Batir entonces las claras a punto de nieve y, cuando esté listo, añadir con una cuchara de madera o una espátula de silicona a la primera mezcla, con cuidado para que no se bajen y la masa adquiera volumen.
Untar el molde con mantequilla y enharinar o bien con spray desmoldante: verter la masa del bizcocho y hornear unos 45 minutos aproximadamente entre 180 y 200ºC. Os recomiendo encarecidamente que con este bizcocho os fiéis más del método del cuchillo, pinchamos y cuando salga limpio está listo...porque este bizcocho es muy sensible y cambiará el tiempo según un horno u otro.
Observaciones:
- Como ya he dicho, este bizcocho es super sensible al calor: debe abrirse por arriba, es el primer indicativo de que empieza a estar listo. Si no está bien hecho se hundirá.
- La receta original es la que os he puesto, pero yo siempre le hecho una cucharadita de cardamomo, porque me gusta mucho el sabor de las especias.
- Para terminar le puse chocolate, también especiado: Es sencillo, se coge chocolate (150gr aproximadamente), se funde al baño maría para que no pierda su brillo, junto con una cucharada de mantequilla. Se le añade una cucharadita de canela y otra de cardamomo y cuando está bien fundido se vuelca sobre el cake: el resultado es delicioso.
- Cómo a Javi le encanta el mazapán, también le hice unas zanahorias hechas con mazapán teñido. Es genial para niños y no tan niños.
Y nada más por ahora...espero que lo disfrutéis.
Besitos dulces